Mostrando entradas con la etiqueta Vietnam. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vietnam. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de septiembre de 2011

Cu Chi, Vietnam

De Cu Chi, Vietnam, 2010

Cuando el viajero se desplaza tantos kilómetros desde España y lo hace en un grupo que te organizan para que no tengas el menor deseo de pensar por tu cuenta, vas donde te llevan. Y si te acercas por Vietnam y llegas hasta Saigón no puedes renunciar a la visita a los Túneles de Cu Chi.
Es un Parque Temático. Pero a diferencia de otros, las atracciones no son imaginarias, divertidas o con representaciones de paisajes fabulosos.
La visita al Complejo de los Túneles de Cu Chi nos permite entender cómo la resistencia prolongada ante el invasor americano fue dura y también para comprender correctamente la profunda aspiración del pueblo vietnamita: ser amantes de la paz, independientes y felices. Además de recordarnos los horrores de la Guerra.


Entre Saigón y Cu Chi
Nos desplazamos por la carretera nacional 22 y a unos 60 kilómetros al N.O. de Saigón se encuentra el complejo calificado por el Gobierno de Vietnam como "Vestigio Histórico".
Por el camino, gran cantidad de ríos que en realidad son carreteras fluviales, plantaciones de caucho en las que pese a mirar con mucho interés no descubrí a Catherine Deneuve (como en la película "Indochina").
Por los pueblos que íbamos atravesando, los niños se preparaban para ir a la escuela local (Datos de UNICEF: el 95% de los niños en edad primaria están escolarizados).
Una vez cumplimentadas las formalidades de admisión (se entiende que es el ticket de entrada. 20.000VDN = 0,70€) el recorrido se desenvuelve entre árboles y está jalonado por muestras de como se escondían los guerrilleros vietcong muy cerca de las bases americanas. Aparecían y desaparecían sin dejar rastro después de infligir daños a las tropas enemigas y eran utilizados como lugares de almacenamiento de armas y provisiones.


Como esconderse y aparecer rápidamente
Impresiona contemplar las trampas artesanales (con bambú afilado) que colocaban por los túneles para evitar visitas no deseadas.


Trampas
Subterráneos eran también las cocinas, los hospitales y las armerías, donde preparaban bombas con restos de las que previamente arrojaron (por miles de toneladas) los B-52 norteamericanos.

Vida subterránea
Hay algunos montajes en el que podemos contemplar figuras de guerrilleros en momentos de relajo, aunque supongo serian pocos.


Vietcong
Algún que otro componente del grupo le echó valor y se introdujo en uno de los túneles. Como ya suponían que los turistas occidentales somos (mayoritariamente) de mayor complexión física que los vietcong, el túnel visitable está ampliado para que no se quede ningún invitado enganchado entre las paredes.

El valiente, entra al túnel
Recuerdos propiamente dichos del conflicto podemos observar enorme cráteres ocasionados por los bombardeos masivos y entre el material bélico, un tanque M41 paralizado por una mina y bombas sin explotar recogidas en la selva.

Recuerdos bélicos
Al final, en un cobertizo-auditorio nos pasan un vídeo, un poco propagandístico pero con espeluznantes escenas de la terrible Guerra del Vietnam. Mejor no pasar nunca por ello.
La verdad es que la visita a Cu Chi me ha dejado un sabor agridulce: es la Historia pero ciertamente muy ajustada a las espectativas del turista. Se diría que "políticamente correcta".

Charla final
Finalizada la visita vamos al restaurante Ben Nay, situado bucólicamente junto a un río y en el que disfrutamos de un amplio buffet de comida tradicional vietnamita y china. Y sin que faltase una helada cerveza. "Saigon", por supuesto.


Restaurante y Cerveza
Ya se está acabando la visita a Vietnam. Mañana al mediodía volaremos hacia Siem Reap.

Delta del Mekong, Vietnam



Uno de los dos días (completos) de nuestra estancia en Saigón (bueno: Ho Chi Min City) subimos a un autocar y nos llevan en dirección Sudoeste, camino de My Tho. Esta es la población mas importante en la orilla de uno de los nueve brazos del río Mekong que alcanzan el mar por estos territorios, después de recorrer casi 5.000 km. desde su nacimiento en China. 
El Delta es inmenso y cuando al regreso del viaje compruebas en un mapa donde has estado, te das cuenta de lo pequeño que eres cuando te comparas con la Naturaleza.
Durante el desplazamiento, por carreteras en buen estado pero (como siempre en Vietnam) atestadas de motocicletas y pequeños camiones transportando de todo y a todos, circulamos mientras a través de cristal observamos grandes extensiones de campos de arroz, alimento principal y posiblemente único de gran parte de la población.


El arroz
Hacemos un alto en el camino para cumplir el rito de la comida al mediodía. Lo hacemos en un complejo muy bien preparado donde se agolpan los autocares con muchos de los turistas que volveremos a coincidir en varios de los lugares que recorreremos durante el día.


La comida
Un extraño pescado con espinas que asustan pero de buen sabor y acompañado de otros platos típicamente vietnamitas. Y destacando las bolas de arroz, huecas y que preparan en aceite muy caliente. Después, se cortan con tijeras y a comer.
Llegamos al embarcadero en My Tho y degustando el líquido de un gran coco, cruzamos el brazo del río.


Cruzando el río
En la otra orilla, nos internamos "en la selva" a la búsqueda de excitantes aventuras. En cualquier momento nos encontraremos frente a algún vietcong con cara de malas ideas o un marine, con su botellita antimosquitos sujeta en la cinta del casco.
Pero no es así. Una "fábrica" artesanal de caramelos de pura azúcar o una familia intentando vender su recolección es lo único que hallamos.


Los productos artesanales
Nuevo paseo en el barco y posterior desembarco para continuar nuestra marcha turística para disfrutar de unos bailes y cantos típicos de la zona mientras tomamos té.


El folklore
Incluso en la selva existe el caos circulatorio pero esta vez son las barcas que recorren un tramo de riachuelo con los sorprendidos turistas (es decir: nosotros).


Las barcas
Sin incidente finaliza el paseo y ya la barcaza mayor nos retorna al embarcadero para regresar a Saigón. Mientras, el cielo está cubierto por una ligera bruma y el agua baja rápida de color marrón, por los arrastres de tierra que lleva.


El retorno
El autocar hace una parada en la Pagoda Vinh Trang, donde una gran estatua del Buda Feliz nos da la bienvenida.


Pagoda Vinh Trang
El conjunto no es muy conocido por estar fuera de los circuitos mas habituales pero tiene una belleza especial.
De un estilo arquitectónico ecléctico puesto que combina características chinas, vietnamitas y camboyanas junto a detalles franceses y japoneses, resulta mas interesante su exterior que el interior.
Asaltado por un ejercito de niños que nos ofrecen una y otra vez idénticos recuerdos, dejamos en sus manos unos cuantos dólares y a cambio nos llevamos una sonrisa y, repetidas hasta la saciedad, pulseras, postales y cualquier artículo que les proporciona la posibilidad de continuar sobreviviendo.
Acabamos por hoy.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Ho Chi Min City-Saigon, Vietnam

De Ho Chi Min City, Vietnam, 2010

Fechas: diciembre 2.010; Duración: 4 día/3 noche; Desplazamiento: avión (Vietnam Airlines); Hotel: Sheraton Ho Chi Min City Hotel & Towers; Organización: BST (Business Solution Travel); Viajeros: Doctor y Yo

Viaje a VIETNAM y CAMBOYA, con visitas a Hanoi, Ho Ian, Saigon (Ho Chi Min City) y los Templos de Angkor.

La salida desde el Aeropuerto de Danang se realiza como todas las que realizamos (y realizaremos) durante este viaje: madrugón, desayuno veloz, presentación en los mostradores de Vietnam Airlines y siempre armados de oriental paciencia.
Un cómodo y rápido vuelo nos sitúa en un Ciudad que para mucha gente de mi generación tiene unas connotaciones especiales. Y es que aunque al final del nombre oficial aparece un "City", siempre será Saigón.
Llegamos a un Aeropuerto con dos Terminales y lógicamente accedemos por la de Vuelos Nacionales. Cuidado pero se nota que tiene algunos años. No así la Terminal Internacional (por el que saldremos en nuestro vuelo hacia Camboya), muy moderna y con todos los adelantos ya que fue inaugurada en 2007.
Recogemos nuestro equipaje e inmediatamente los autocares que nos esperan se dirigen al hotel que nos alojará durante tres noches.
Transitamos por amplias avenidas entre construcciones poco agraciadas y por estrechas calles cuyos edificios dificultosamente resisten el paso del tiempo desde la época colonial francesa. Y ello dentro de un tráfico que aparenta más caótico (¡Aún mas!) que en Hanoi, porque aquí circulan mas coches entre la habitual marabunta de motocicletas. Y alguna bicicleta.

  

El tráfico
El primer edifico que vemos en nuestro camino al hotel es la Opera de Saigón. Como casi todo lo monumental data de la época colonial francesa, con multitud de restauraciones pero aún en funcionamiento.


La Opera
El hotel es un Sheraton, en el mas puro estilo americano. En el centro de la ciudad y rodeado de edificios que parece se caeran de un momento a otro. Pero eso si: recepción muy oriental con el correspondiente grupo de música tradicional.

  
El Hotel
Antes de la distribución de habitaciones, comida tipo buffet mas que aceptable y despues de deshacer el equipaje, a descansar un rato.
La estancia en la ciudad será de cuatro días. De ellos, dos los dedicaremos a visitar algunos lugares turísticos próximos por lo que para visitar la Capital nos quedaran ratos libres. Es por ello que esta narración no respeta exactamente la secuencia temporal sino que se presenta como un relato novelado de las visitas.

La primera tarde (y dentro del programa organizado) visitamos a la Pagoda del Emperador de Jade, templo muy venerado por los vietnamitas pero que resulta un lugar excesivamente caótico y con un ambiente muy cargado, por el gran número de fieles y el humo de los incensarios.

  
 
El Templo del Emperador de Jade
Hay un patio previo al edificio, con un estanque con tortugas y que huele bastante mal. En su interior, un buen número de santuarios dedicados a varias deidades taoístas y, obviamente, el más importante está dedicado al que asigna nombre al templo y que está representado por una impresionante estatua. Muchas capillas, muchas estatuas, mucho de todo en muy poco espacio.
Como primera visita, la impresión es que anticipa el carácter caótico de esta ciudad y que iremos descubriendo durante los próximos días.
La primera noche después de cenar salimos a dar un paseo a lo largo de la Avenida Le Loi. Allí confluyen en masa peatones, motocicletas y los comercios mas caros de Saigon (me resisto a escribir Ho Chi Min City. Lo siento. A partir de ahora escribiré HCMC).

 
Consumismo asiático
Cruzar esta ancha avenida se convierte en una aventura. Los semáforos se respetan pero hagas lo que hagas, al final te encuentras rodeado por motocicletas por todos los lados. La solución: no ponerse nervioso y seguir avanzando como si nada mientras los conductores te esquivan respetuosamente con una habilidad increíble.
Cercano al Hotel se encuentra la Oficina de Correos, edificio levantado por el famoso Gustave Eiffel en la época colonial francesa. En su interior se mezclan contradictoriamente la imagen del Tio Ho, el líder revolucionario, con mapas de la Indochina Francesa.


  
Oficina de Correos
A la salida y al frente, la Catedral Católica de Notre Dame levantada por colonos franceses a finales del siglo XIX. Con dos elevadas torres simétricas, en apariencia es de ladrillo pero realmente el edificio se construyó con granito vietnamita recubierto de azulejos expresamente trasladados desde la Metrópolis.

  
Notre Dame 
Al final de un parque bien cuidado y del que se agradece la sombra para protegerse del calor húmedo habitual, se encuentra el Palacio de la Reunificación, cuyo valor es histórico más que estético, al jugar papel destacado en la historia política de Vietnam.

   
Palacio de la Reunificación
Tras una enorme reja y después de atravesar un cuidado jardín, su interior acogen salas de recepciones y la vivienda Presidencial del Palacio aunque la historia mas reciente cuando se produjo la caída de Saigón y atravesaba las verjas del Palacio uno de los tanques estacionados en el jardín, convirtiéndose en el símbolo de la reunificación del país.

  
Palacio de la Reunificación
Los mercadillos son algo inherente a la cultura de los vietnamitas. Y el mejor ejemplo en HCMC es el Mercado Ben Thanh situado en el centro de la ciudad desde el siglo XVII y sobreviviente a todo tipo de conflictos. Artesanías, souvenirs, alimentos y sobre todo, textiles (imitaciones) de grandes marcas son buscados con ahínco por todos los que visitamos el lugar en busca de gangas.

 
Mercado Ben Thanh
Dentro de la zona central de HCMC se encuentra el Ayuntamiento (Comité Popular), edificio que parece proteger las espaldas de líder Ho Chi Min que en una gran estatua cuida con sus brazos a la infancia vietnamita.

  
El Tio Ho y el Comité Popular
¿Y la Guerra de Vietnam? ¿Queda algo de ella?. Recuerdos, sólo recuerdos. Aviones y helicópteros norteamericanos derribados por el Vietcong, grandes carteles llamando a la movilización hacia el socialismo y poco más.

  
 
Recuerdos de la Guerra y del Socialismo
Para compensar, grandes edificios de cristal que albergan lo mas granado del nuevo capitalismo asiático, justo aquí donde hace poco se desarrollaba una cruenta guerra entre dos conceptos muy diferentes de Sociedad.

   
El presente y el futuro
Los vietnamitas ocupan las calles y las aceras. Con los coche, las motocicletas o los restaurantes populares. Y como se intuía al principio de nuestra estancia en Saigón, todo es un caos.
Pero la gente es muy amable y con un poco de entrenamiento, la visita se vuelve muy agradable porque resulta muy interesante la convivencia del bullicio y las prisas con la tranquilidad y la relajación.

   
Vivir en la calle
La Navidad está cercana y los escaparates no tiene nada que envidiar a los que podemos encontrar en Europa. El consumismo no tiene nacionalidad ni frontera.

 
Ya viene la Navidad
Y así, poco a poco y paso a paso, se nos ha marchado el tiempo de visitar esta curiosa Ciudad de Asia.