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miércoles, 9 de septiembre de 2009

Gante, Bélgica

De Gante, 2007
Fechas: octubre 2007
Desplazamiento: coche
Estancia: un día en tránsito
Viajeros: Nini y Yo

Igual que en nuestro viaje de llegada, el regreso a España nos obliga al paso por el Aeropuerto de Eindhoven. Así que después de desayunar en Brujas ponemos el escaso equipaje en el maletero del coche y enfilamos la autopista A10/E40 dirección Bruselas aunque vamos a hacer una parada en Gante, que está a poco mas de 50 Km.
Capital de Flandes Oriental, llegó a ser en el Siglo XVI la ciudad medieval más grande (después de París) al norte de los Alpes conservándose en la actualidad un casco histórico antiguo muy bien preservado.
Nosotros, los españoles, aparte de la época en que todo esto era “nuestro” (recordemos los Tercios de Flandes y el Capitán Alatriste) tenemos especial relación con Gante por ser el lugar de nacimiento de Carlos I de España y V de Alemania, como se decía en el colegio.
Nos recibe un día tan nublado y con mucha humedad por lo que en ocasiones parece cae una fina lluvia.
Como la mayoría de las Ciudades Europeas con Cascos Históricos, gran parte de sus calles son peatonales y simultáneamente, hay muchas facilidades para poder dejar el coche. Desde que se entra en la Ciudad hay indicaciones permanentes que te dirigen hacia uno de los aparcamientos (de pago, obviamente), muy céntricos para después hacer un paseo de algunos minutos hasta localizar los lugares interesantes para ver.
Nuestro recorrido nos lleva en primer lugar a la Catedral de San Bavón (Sint-Baafs Catedral o Sint Baafskathedraal), edificio construido (como casi siempre) sobre una Capilla anterior que en este caso era de madera. Posteriormente, románico hasta continuas reformas y expansiones llevan al desarrollo de estilo gótico que ahora podemos contemplar.
San Bavón
Independientemente de su belleza arquitectónica es muy destacable la que está considerada como la obra maestra de los hermanos Hubert y Jan Van Eyck y uno de los más importantes ejemplos de pintura medieval de Europa Occidental: «La Adoración del Cordero Místico». Sencillamente impresionante y que es visita obligada.
Justo al lado contrario de la plaza que se abre frente a la fachada principal, observamos el segundo monumento importante: la Torre del Campanario (Belfort) que como posteriormente comprobaremos, junto a la de la catedral de San Bavón y la de Iglesia de San Nicolás componen el triángulo mágico de las tres torres de Gante.
Belfort
Fue símbolo de la autonomía de la Ciudad y el poder de los gremios medievales y en su interior hay una curiosa exposición de campanas y estatuas aunque lo mas importante son las espectaculares vistas panorámicas que hay desde el mirador exterior al que se sube en un cómodo ascensor.
Justamente, el edificio parece dividir en dos un amplio espacio abierto que contiene en un lado la Catedral de San Bavón y por el otro la Iglesia de San Nicolás (Sint-Niklaaskerk) del siglo XIII y también de estilo gótico, con una fachada de acusadas líneas verticales y contrafuertes flanqueados por torres.
San Nicolás
Perteneció al gremio de los comerciantes y durante la Revolución Francesa fue desvastada, encontrándose desde entonces en proceso de reconstrucción para ser unos de los más bellos monumentos de la Ciudad.
Entramos ahora en una zona comercial, próxima al Muelle de las Hierbas (Graslei) es, sin lugar a dudas, uno de los lugares más mágicos de Gante. Es un puerto medieval todavía lleno de vida con sus terrazas y sus bellos edificios alineados a la perfección en las orillas de un romántico canal.
Muelle de las Hierbas
Los edificios, cada uno con su historia, fueron almacén de trigo, casas gremiales de los Mediadores de Granos, de los Marineros, de los recaudadores de impuestos o la de la Aduana.
Cruzando el canal llegamos a una amplia plaza frente a la cual se levanta el impresionante Castillo de los Condes (Gravensteen), en pleno casco urbano y el único castillo medieval en Flandes con su sistema de defensa prácticamente intacto.
Castillo de los Condes
Se visitan diferentes salas, las murallas, la torre del homenaje y la residencia de los Condes.
Por cierto: tienen el detalle (a efectos de precio) considerar a los mayores de 55 años para aplicar precios reducidos.
Muy cerca y frente al Castillo se ha recuperado Patershol, barrio de callejones estrechos y originariamente de casitas humildes que hoy días es un agradable lugar para pasear y disfrutar ce una buena comida en alguno de sus restaurantes de alta calidad (que por cierto, no probamos).
Patershol
De regreso paseamos por el muelle del lado opuesto del canal (Korenlei) hasta llegar al Puente San Michel (Sint-Micheilshelling) desde el que contemplamos esa postal típica de gante que nos muestra de forma alineada, las tres Torres: San Bavón, Belfort y San Nicolás.
Puente San Michel y Las Tres Torres
Se nos está pasando el horario de la comida pero en Gante, siendo Ciudad Turística y Universitaria, dispone de amplia oferta en horarios.
En el recorrido en busca de algún sitio para tomar algo ligero volvemos prácticamente sobre nuestros pasos hacia San Bavón.
Elegimos una tranquila cafetería y al finalizar, nos vamos a buscar el coche.
A finales de octubre y por esta zona, oscurece pronto y todavía nos queda un rato hasta que lleguemos al Hotel Novotel en el Aeropuerto de Eindhoven, donde tenemos reserva para pasar la noche.
Se acabó la visita a Gante.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Brujas, Bélgica




De Brujas, 2007

Fechas: octubre 2.007 ; Desplazamiento: avión (Ryanair) y coche de alquiler (Sixt); Hotel: Novotel Brugge Centrum ; Viajeros: Nini y yo

La Compañia de Bajo Coste Ryanair puso en el mercado una oferta imbatible para viajar a Amsterdam. Bueno: su vuelo a la capital holandesa aterriza en el Aeropuerto de Eindhoven que está a 120 Km. de Schiphol.
Y nosotros aprovechamos esos precios increíbles (40€ dos personas ida y vuelta) para ir desde Eindhoven hasta Flandes.
Hace unos años (en 2.001) estuve en una excursión de medio día que sólo sirvió para un rápido paseo antes de volver al autobús.
Ahora hemos subido a un Opel Astra que nos llevará por interminables autovías sobre un terreno plano como un cristal a través de las llanuras próximas a Amberes hasta nuestro destino.
El recorrido, lento y tranquilo, nos lleva casi toda la mañana y nos permite ver un paisaje de bosques y granjas con sus vaquitas (primero holandesas y después belgas) y sus plantaciones de patatas para los platos típicos de la cocina belga: patatas fritas con salsas y mejillones con patatas fritas. Como se ve, muy complicado.
Hemos llegado a Brujas y prácticamente cruzamos la Ciudad hasta que salimos por el lado opuesto y nos encontramos en una carretera a las afueras: nos hemos perdido. Pero preguntamos y nos dicen que volvamos por el mismo sitio y felizmente localizamos la Katelijnestraat, donde está el Hotel. De la Cadena Accor, recién renovado y a un precio “de bajo coste” gracias a los acuerdos de la Empresa para la que trabajo con la citada Cadena Hotelera.
La habitación es amplia y completamente equipada, sacamos los escasos disponemos a descubrir el mayor atractivo de Brujas: su casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000. Pese a que gran parte es reconstruido, es muy atractivo porque mantiene la original estructura arquitectónica medieval.
También resultan muy interesantes la gran cantidad de canales que atraviesan la ciudad, por lo que Brujas es conocida como la Venecia del Norte (al igual que Ámsterdam y Estocolmo).
Una de las cosas que más me agradan de este tipo de ciudades es que todo el centro histórico, donde se concentran los lugares emblemáticos, es peatonal. Excepto algunos autobuses o tranvías, es difícil cruzarte con otros vehículos.
Y además, no resulta ser un decorado de cartón piedra para disfrute de la vista de los turistas. Mantiene la vida propia de sus habitantes, sus comercios y no sólo las tiendas de recuerdos. Aunque no puede imaginar una ciudad belga sin tiendas de bordados encajes flamencos y chocolate (¿del Congo Belga?).
La visita a Brujas resulta cómoda porque todo lo interesante de ver se encuentra en un circulo de no mas de 1 Km. y además todo gira en torno al eje firmado por las Plaza Mayor o del Mercado (Grote Markt) y la Plaza del Burg o del Ayuntamiento (Burg).
Entramos en el Casco Histórico por una calle comercial y peatonal (Steenstraat) que nos sitúa en la primera de las plazas. Continúa siendo el centro de la Ciudad con sus construcciones destacables como el Campanario (Belfort) que con una altura de 83 metros que ejercía funciones de vigía y centro administrativo, el Mercado Cubierto (Hallen), fundamentalmente para el comercio de lana y paño y un espectacular edificio neogótico construido en el Siglo XIX que es el Palacio del Gobierno Provincial.
Aquí se puede elegir entre muchos restaurantes. Nosotros elegimos uno de ellos para degustar unos mejillones compartiendo la mirada con la Torre al frente.
Por una de las esquinas de Grote Mark nos adentramos en una calle que nos lleva hasta la Plaza Burg. Fue una fortaleza histórica de Brujas, amurallada y con varias puertas de entrada.
La plaza Burg está conformada por diferentes edificios históricos entre los que destacan el Ayuntamiento y la Basílica de la Santa-Sangre.
El Ayuntamiento de Brujas (Stadhuis van Brugge) fue construido en estilo gótico-florido a finales del Siglo XIV y comienzos del XV. Es uno de los ayuntamientos más antiguos de Flandes. Imprescindible visitar la Sala Gótica con una bóveda colgante de madera impresionante y la Sala Histórica en la que están expuestos documentos y pinturas relacionadas con la rica historia de la Ciudad.
Justo en una esquina de la plaza hay un pequeño edificio compuesto por una doble capilla superpuesta: la inferior es románica y la superior es una construcción gótica. Esta es, propiamente, la Basílica de la Santa Sangre (Heilig Bloed) en la que se conserva una botella de cristal de roca realizada en Constantinopla en el Siglo XI o XII y que la tradición afirma que contiene una reliquia de la Sangre de Cristo que llegó desde Jerusalén a Brujas después de la Segunda Cruzada.

En la esquina opuesta, un palacio del Siglo XVI albergó el Franc de Brujas, asociación de ciudades y pueblos independientes del poder de Brujas y que actualmente es Palacio de Justicia.
Justo al lado y separado del Ayuntamiento por el Callejón del Asno, el hermoso edificio de la Cancillería con su fachada renacentista.
Entre los monumentos religiosos a destacar la Iglesia de Nuestra Señora con su torre en ladrillo de 122 metros, el segundo más alto del mundo.
En su interior, a destacar una obra en mármol blanco de Miguel Ángel: “Madonna y el Niño”. En el coro la sillería de los Caballeros de la Orden del Toisón de Oro y los mausoleos de María de Borgoña y de su padre Carlos el Temerario.
La Catedral de San Salvador es la iglesia más importante de la ciudad y en algunas zonas recuerda su origen como una pequeña capilla románica del Siglo IX.
Entre sus varias reconstrucciones, ya en el Siglo XIX se construyó una impresionante torre de estilo neorrománico.
El Beaterio (Begijnhof Ten Wijngaerde), situado en el sur junto al “Lago del Amor” era una residencia de “beguinas”, mujeres que vivían juntas una vida religiosa sin comprometerse mediante votos. El Beguinaje está compuesto de una iglesia de estilo gótico y unas treinta casas blanqueadas alrededor de un recogido jardín.
Las Casas de Dios o de Caridad (Godshuizen) se encuentran por todas partes en el centro antiguo de Brujas. Son casas pequeñas, blanqueadas y agrupadas alrededor de un patio. Construidas por gremios y burgueses en el Siglo XIV como alojamiento u hospitales para sus miembros viejos o enfermos, principalmente por motivos caritativos pero principalmente con el objetivo de salvar sus almas, cada conjunto dispone de su propia capilla en la que los habitantes agradecían al bienhechor, rezando cada día.
La red de Canales es otro de los atractivos para visitar esta Ciudad. Hay varios embarcaderos en los que por el módico importe de 6€ se ofrece un recorrido de casi una hora descubriendo Brujas desde una perspectiva diferente y en un ambiente muy relajante.
Una opción diferente es hacer un recorrido en un coche de caballos. Acompañado por el ruido del trote del caballo se pasea descubrir rincones ocultos y recoletas plazuelas.
Y lo que es muy importante: aprovechar el tiempo descubriendo la Ciudad mientras paseas de aquí para allá.
Faltaron algunas cosas por ver: la Puertas, los Molinos,… pero siempre encuentro la misma escusa: la próxima vez será.
Mañana nos vamos a Gante, camino de regreso a casa y mientras tanto, nos despedimos de Brujas de Noche.